







"Pienso que es necesario ver en la pintura un refugio, una construcción de un mundo donde la realidad sólo es sueño. Es crearse un universo, un clima, una atmósfera para protegerse del remolino de la vida. Este apoyo a la fuga es en realidad un descanso del espirítu. Los poetas del color se acuerdan del niño que fueron. Este mundo onírico no es más que una consecuencia de sensaciones, amor, desamparo y aspiraciones al absoluto, que estallan como por magia. Es el deseo de comunicarse, de decir, de gritar, de extenderse, desnudarse, de esa necesidad del pintor que sumerge su vida diaria. La creación es esta sed de existir, de perpetuarse más allá de la muerte, pero también es la crítica amarga de un mundo que se desea diferente.


Esta perfección ansiada la encuentro en el simbolo del gato, por su gracia, representa para mí la imagen de la mujer; se desplaza como un maniquí de Dior hasta hacernos creer que es el ser más importante de nuestra vida, y su eterno femenino cuando su mirada lánguida se encuentra con la nuestra. Como a ellas debemos reconquistarlas todos los días.





Monique Valdeneige nació en París en 1944. Estudió en la universidad " las Arts Appliqués " e inmediatamente comenzó el trabajo en una empresa publicitaria. Después de varios años, ella abandonó este trabajo para hacerse una pintora profesional.






Monique pinta sus recuerdos de niñez y memorias: cocinas grandes y cómodas, dormitorios suaves y encima de todo su jardín lleno de flores.